martes, 4 de septiembre de 2007

CARTA ABIERTA A LAS AGRUPACIONES ESTUDIANTILES UNIVERSITARIAS (Aritz Recalde)

Luego de leer, escuchar y ver el comportamiento de las agrupaciones estudiantiles en el contexto de la renovación de las autoridades de la UNLP, no puedo dejar de percibir que gran parte de las cuestiones que se debaten y se repiten entre las agrupaciones, en casi todos los casos (hay excepciones) se debaten teniendo, pareciere, poca o ninguna noción de lo que se está discutiendo. Es más, diría que si uno observa la historia de las agrupaciones estudiantiles en el siglo XX y XXI (terminamos de escribir un libro que pueden leer), pocas veces encontraremos la superficialidad, falta de compromiso con el país y la desconexión con la aguda crisis social actual, como el que está atravesando parte del estudiantado. Se discuten las proporciones de las representaciones, la mayor o menor autonomía, se cierran universidades por un consejero…. Siempre desde posiciones sectoriales, nunca fuera de la arcaica y furibunda noción de la “autonomía” en su vertiente más conservadora: “UCR izquierdista”. A veces y a contrapelo de las épocas trascendentes del movimiento estudiantil, da la sensación de que los estudiantes suponen que la universidad es de ellos y aquí nace el problema: error, compañeros, la universidad es de quien la financia o sea, del pueblo; no de un grupo de estudiantes o de empleados del Estado (o sea, docentes y no docentes). Aquí nace el error (que de última pueden o no compartir conmigo); pero, lo que es peor, su justificación denota una inmensa ignorancia de los temas tocados. No sólo que no se discute prácticamente la función social, económica y cultural de la universidad, sino que además —y en estas disputas secundarias— sobre el dinero ajeno (o sea, sobre el presupuesto universitario que paga la gente) se dice cualquier cosa.

Voy a comentar solamente algunos temas, que creo, son un síntoma de la crisis política y de formación actual del movimiento estudiantil. Para hacer de mi planteo un esquema “operativo” voy a llamar a los argumentos esgrimidos por algunos estudiantes y agrupaciones bajo el término “zonceras”; haciendo de paso, alusión a nuestro queridísimo Arturo Jauretche, que bien conocía de estos temas de las inocentes desviaciones izquierdistas de la juventud.

1. Zoncera 1: todo lo que tenga que ver con la Ley de Educación Superior es sinónimo de entreguismo, traición a la patria y dios sabe cuántas otras cuestiones se repiten. Realmente luego de escuchar este planteo no puedo más que desarrollar una hipótesis: nadie leyó la LES o en su defecto, la leyeron pero no entendieron nada (un punto intermedio sería que se la contaron mal).

Yo hace mucho que estoy planteando la necesidad de otra ley (vean, si no, mi propuesta). Ahora bien no me confundo y le echo la culpa de la crisis universitaria al abstracto “neoliberalismo” “Banco Mundial” y no se cuántos fantasmas más que sintetizaría la “infame LES”.

Desde acá va mi hipótesis número 2: la LES actual es más progresista que el funcionamiento concreto de las universidades. Voy a ejemplificar mi argumento con el propio discurso y exigencias del estudiantado. Por ejemplo y sólo para mencionar lo que esta “infame ley” permitiría (y de hecho lo permite y voy a nombrar algunos casos):

a. Permite crear CONSEJOS SOCIALES con participación comunal, de organizaciones sociales o económicas o sindicales de la región (ver Estatuto Universidad de Quilmes).

b. Desarrolla la noción de Consejos Regionales de Planificación Universitaria para vincular la universidad con el sistema educativo en su totalidad (lean la lista de los CEPRES de la Secretaría de Política Universitaria).

c- Permite implementar la ELECCIÓN DIRECTA de autoridades (ver Estatuto Río Cuarto).

d- Permite la PARTICIPACIÓN CON VOZ Y VOTO DE LOS NO DOCENTES (ver Estatuto Universidad de Quilmes).

e- Permite el ingreso de la sociedad y sus organizaciones a los consejos de gobierno (ver estatuto General Sarmiento).

f- Permite implementar el “CLAUSTRO ÚNICO DOCENTE” (ver estatuto de la Universidad de Rosario).

O sea, estudiantes, no se necesita derogar la LES para tener otra universidad…, ¡qué ingenuidad! No se engañen con las teorías liberales de la época de Rivadavia que sostienen que las leyes “educan a los hombres” y que una ley “progresista” (con más “autonomía”) terminará con la corporación. No, muchachos, no le pasen la culpa a los “de afuera”: el cuco está dentro. Y no son tan villanos los que escribieron la LES (que tiene muchas cosas de liberales socialdemócratas antinacionales, estoy de acuerdo en eso) y por el contrario, FUE PEOR EN MUCHOS CASOS SU IMPLEMENTACIÓN DE LO QUE ERA LA LEGISLACIÓN. Por eso cuando culpan a los “casi terroristas” que adecuaron los estatutos a esa ley, el problema no fue adecuarse, sino que el tema fue que se tomó lo peor y no se implementó lo que servía. En definitiva la universidad siguió tal cual era desde 1975: una corporación de espaldas al país, adecuados o no los estatutos. La UBA “combativa”, que resistió y no “se entregó” a la LES, ¿es progresista con el estatuto de la época de Aramburu-Frondizi? Es igual de corporativa que otras que sí se adecuaron. No, estudiantes, la culpa no era simplemente de la LES. Muchachos, ajusten la puntería, lean, discutan, pero con más fundamentos; no repitan las parcialidades de la corporación.

Otra parcialidad que nace de la ignorancia de las agrupaciones está relacionada con la repetición del “supuesto de que el neoliberalismo quería cerrar la universidad pública” y todo lo que se hizo en 1990 a la actualidad lo operó el “Fomec y el BM”, etc, etc. ¿Saben cuántas universidades públicas se abrieron entre 1989 y el 2001? 11 universidades sobre las 38 existentes. O sea, casi un 30 % de las universidades estatales argentinas se abrieron en este período caratulado “por querer cerrar la universidad”. Piensen, compañeros, la primer universidad (Córdoba) se abre en 1613. Hasta 1988 existían 27 universidades, lo que deja un promedio de una universidad abierta cada 13 años. En menos de 15 años se abrieron 11.

Piensen, muchachos, el tema es más complicado, no repitan por costumbre. El neoliberalismo vino por el petróleo, la soja, el ahorro o las empresas públicas, la universidad la negoció en el Pacto de Olivos con la UCR PJ: era el costo de la clase media para renunciar a las luchas nacionales. No busquen el malo afuera, es la salida facilista.

2. Zoncera 2: deroguemos la CONEAU, otro “monstruo del FMI o el BM” (y desde 2003, también de Kirchner).

a. Antes de negar, de “me opongo a todo”, ¿saben, muchachos, qué es “acreditar” una universidad? ¿Nadie debe hacerlo?, ¿está mal planificar la creación de carreras desde el Estado? (o sea, con el conjunto de ministerios y dependencias públicas). No se trata de negar, sino de decir qué CONEAU queremos o, si no, pasen esta función a la universidad para que sigan abriendo carreras desconociendo la necesidad del país o para que medicina de la UNLP siga con los negocios de los laboratorios.

b. ¿Saben qué es evaluar? Por ejemplo, muchachos, que un funcionario de la UBA no se robe los 200 millones de pesos y nos enteremos 4 años después que no le pagó a nadie. Que el pueblo sepa en qué gasta su dinero: esto es progresista, estudiantes, no es tema del BM solamente. ¿De dónde sacaron que hay que derogarlo? El planteo “me opongo a la evaluación” es absurdo y lleva, por ejemplo, a que terminemos con la SIGEN, con la AGN, con el Tribunal de Cuentas y que cada funcionario público haga del dinero de la gente lo que se le ocurra. ¡Buena idea! ¡Que el gato cuide la sardina!

El debate no es derogar la CONEAU. Es un disparate. El tema es: ¿qué tipo de acreditación necesita el país?, ¿qué hay que evaluar? Ese el debate.

3. Zoncera 3 (a los “estudiantes de izquierda progresistas”): “los estudiantes no tenemos representación en relación a los docentes”. Perfecto, muchachos, comparto el diagnóstico. Pero les hago una pregunta: ¿quién representa a los 38 millones de argentinos en la universidad? (sepan que a la universidad pública van aproximadamente 1,3 millones de argentinos o sea, solamente el 3,4% de la población tiene este privilegio). ¿Los representan solamente los electores del 3,4 % de la clase media? ¡Qué bueno: un gobierno de blancos izquierdistas que les maneja el presupuesto a las masas (que votan en los partidos “permeables al poder” e irracionales) y que bloquea la universidad para obtener más participación de uno u otro sector de la institución! ¡Qué progresista la izquierda estudiantil, que plantea que en el siglo XXI hay que sostener la autonomía conservadora (que es distinto a la democracia y el protagonismo estudiantil) para que no se meta el “poder y el mal gobierno” adentro! Interesante teoría que parte del supuesto de que la mayoría popular es ignorante y que los blancos de la universidad merecen cerrarse al resto de las políticas públicas y a las elecciones que hace la sociedad. Me suena un poco racista e iluminista la cosa: si realmente siguen pensando así, que el problema de representación para la distribución del gasto público es tema sólo de alumnos, ¿por qué no proponen que en el Congreso Nacional participen sólo los universitarios?

Sería bueno, estudiantes de “izquierda”, que lean a Lenin, Trotski, a Mao o Fidel y que se imaginen su opinión de esta lucha verdaderamente “revolucionaria” de la juventud en los países pobres: un consejero más en el consejo de la isla democrática. No les voy a comentar la respuesta: se cae de madura, muchachos. ¿Realmente creen que un consejero más en todas las facultades modificaría la corporación?, ¿que ese es el debate de la “democratización”?

Desde ya que comparto una democratización entre los miembros de la universidad, pero la verdadera democracia es la capacidad de que las casas de estudios le sirvan a la gente y ese es el rol primordial del estudiante de izquierda o que se considere nacional: combatir por alcanzar la función social de la universidad para la liberación nacional. Primero está el país y luego los intereses sectoriales, que no por importantes, son los únicos.

4. Zoncera 4: La política salarial de los docentes universitarios del gobierno de Kirchner es “neoliberal” ¡y hasta asesina! Es increíble, estudiantes; no se sentaron ni 5 minutos a estudiar la política salarial universitaria del gobierno y es por eso que no solamente dicen que es “neoliberal”, sino que además no solo oprimiría a universitarios sino que también Filmus con esta infame explotación docente ¡¡mató a Fuentealba!!

¿Sabían muchachos que si uno toma el piso salarial de los docentes universitarios del año 1987 (momento más alto de los últimos 30 años) tenemos que el salario actual en valores nominales es el más alto que haya existido? ¿Saben que se recompuso el salario desde 2003 y superó por varios números la inflación post devaluatoria? Es más, me atrevo a decir que en gran parte de los casos ni siquiera saben cuánto ganaba un docente en el año 2003 y cuánto ahora.

Les voy a tirar algún número (solamente los extremos de la escala: lean al anuario 2005 del portal de la Secretaría de Política Universitaria: ¡¡¡lean!!!).

Escala salarial docente, Sueldo Bruto con Antigüedad promedio (los datos son al año 2006: hay que sumarle un 20% más).

DEDICACIÓN CARGO AÑO 2003 AÑO 2006

Exclusiva Titular 1.995, 4.438
Exclusiva Ayudante 1.282, 2.890
Semiexclusiva Titular 721, 1.780
Semiexclusiva Ayudante 458, 1.216
Simple Titular 259, 725
Simple Ayudante 138, 490

Aproximadamente el 50% de los docentes tiene dedicación simple.
Aproximadamente el 30% de los docentes tiene Dedicación exclusiva y semi exclusiva.
El 70% del gasto es en personal.

De acá se pueden concluir varias cosas. Primero, que el gobierno de Kirchner no es adverso al aumento salarial de los docentes universitarios y que les aumentó más del 100%. Segundo, que hay una asimetría entre el 30% de semi y exc. a la mayoría del 50% que tiene categoría simple (cada universidad decide su política salarial por ley).

En definitiva, apoyo fervientemente la lucha por el aumento salarial (de hecho soy profesor y milito en ADULP), particularmente para las categorías más bajas (incluyendo los “ad honorem”). Ahora bien y pese a eso, no es correcta la apreciación de que este gobierno tiene una política salarial “neoliberal” (realmente y para ser sincero, es una verdadera pavada). El problema del país no es que el gobierno explote docentes, no, el drama en cualquier caso, es que garantiza un marco político para los negocios de varias trasnacionales (Repsol o Techint). Afilen la puntería, muchachos: este gobierno está lejos de no querer pagarles a los docentes; es una apreciación parcial e injusta.

Luego de estas notas les paso mi opinión sincera: no me preocupa tanto la ignorancia de los militantes; al fin de cuentas, ya sabía que los años noventa calaron hondo y eso se arreglará con el tiempo, para eso milito. Lo que verdaderamente me preocupa es ver que en otros gobiernos: los estudiantes y docentes se opusieron a Irigoyen por ser “peludo y autoritario”; a Perón, porque era “fascista”; a Frondizi, por el debate de “la libre o laica”, y marcharon contra Illia por “triplicación de presupuesto” (y por ser una “tortuga”: “Illia Perete gorila y alcahuete”). O sea, los estudiantes y su autonomía siempre fueron punta de lanza para enfrentar a la democracia y favorecer a que entren las dictaduras (Uriburu, Aramburu y Onganía: tres políticos promovidos por los “estudiantes”). Esta gris antología de hechos “revolucionarios de izquierda”, contaría con dos excepciones dignas de mencionar: 1918 y 1973. Regresemos a ellas muchachos, sin anteojeras y a conciencia.

Mi propuesta es fácil:
1. Lean antes de hablar: hay información en esta página (http://www.isepci.org.ar/) y les recomiendo el anuario 2005 de la Secretaría de Políticas Universitarias.

2. ¿Cuál es mi propuesta para otra universidad? (vean mi texto para otra LES). Pero además les adelanto, desde mi modesta opinión, algunos temas que creo prioritarios:

- PRESUPUESTO PARTICIPATIVO en centros de fotocopiado y buffet (el centro es de todos los estudiantes, no de una agrupación particular).

- PARTICIPACIÓN CON VOZ Y VOTO EN LOS CONSEJOS DE LA “SOCIEDAD” QUE FINANCIA la universidad.

- Vinculación directa entre el CONICET, SECYT, etc. y los programas ministeriales.

- SERVICIO SOCIAL OBLIGATORIO para estudiantes y egresados.

- VOLUNTARIADO PERMANENTE.

- AUDIENCIAS PÚBLICAS.

- SUMAR AL PROMEDIO EL 0,20 % al estudiante que participe en proyectos de extensión.

- Desarrollo de una “SECRETARIA DE PLANIFICACIÓN ECONÓMICO-SOCIAL” en todas las universidades.

Como es mi costumbre, mi retórica es un poco ácida; pero no es nada personal, solamente busco favorecer el debate.

Saludos militantes y pese a las diferencias que tengamos espero que nos siga reuniendo la convicción de que debemos construir otra universidad.

lunes, 3 de septiembre de 2007

El interés nacional y popular (Miguel Talento) *

Comienzo diciendo algo ya sabido: Juan Domingo Perón lideró una etapa de integración social y de distribución de poder político, material y cultural para las grandes mayorías, inédita en la Argentina. Y en ese sentido, la huella del peronismo también se imprimió en el incremento de la matrícula universitaria y en la eliminación del sistema de restricciones vigente hasta entonces.

Pero, además le planteó a la universidad la segunda apelación más importante del siglo pasado (la primera, claro, fue la Reforma de 1918): la integración con el interés nacional y popular.

Es imposible desconocer que en la educación superior se desarrolló duarente la primera presidencia de Perón un consenso contrario al que imperaba en el país y que generó no pocas fricciones. Sin embrago, 15 años después (a comienzos de los años70), diferentes factores confluyen en un enorme movimiento de masas que se definió por el polo que lideraba Perón.

En este contexto, se genera una nueva expresión del peronismo universitario que alcanza, por primera vez, legitimidad universitaria a través de las elecciones que se fueron ganando sucesivamente. De hecho, yo mismo lideré la FULNBA en esos años.

Y es importante decir que -una vez retornado del exilio- Perón fue cuidadoso de la situación de la educación superior. De hecho, aún en el conflicto que mantenía con la izquierda de su movimiento, conservó en la universidad un espacio de negociación abierto. Sus hombres para la educación y la universidad fueron: Rodolfo Puiggrós, Vicente Solano Lima, Luis Agoglia, Jorge Taiana, entre otros. Todas estas, condiciones que se modificaron con su muerte, hoy hace 30 años.

(*) en Diario La U, jueves 1 de julio de 2004

viernes, 24 de agosto de 2007

"FORJA y el problema universitario" (julio de 1943)

Documento de la Organización Universitaria de FORJA, publicado en la "Colección Folletos de FORJA", Nro. 2:

"Es imperioso advertir que el problema universitario no constituye para nosotros una parcialidad que pueda enfocarse puramente como cuestión pedagógica, sino como elemento histórico, sin duda sustancial, en la elaboración del destino argentino... Demasiado sabemos en qué medida es esta Universidad madre de las corrupciones, adoctrinamientos y complicidades que han llevado el país a la situación presente de colonialismo económico y cultural... En la deliberada desviación de la inteligencia argentina y en la frustración de sus mejores intentos, la Universidad ha tenido parte principal. Se ha desenvuelto de espaldas al país, ajena a su drama y a la gestación de su destino. Costeada y mantenida por el esfuerzo de todos los argentinos, movió a las sucesivas promociones a buscar en el título profesional la satisfacción -cada día más problemática- de la propia comodidad... Se encargó de preparar los expertos de la entrega, elaborando una mentalidad dócil a las desviaciones jurídicas en que se sustenta la modalidad depredatoria de las leyes y contratos que enajenaron la soberanía económica de la nación, poniendo a disposición de los monopolios y trusts los alumnos que se destacaban en aptitudes técnicas para que fueran utilizados en contra del pueblo argentino, y haciendo de sus cátedras el puntal doctrinario de todas las tesis del entreguismo... Universidades, Empresas y Política, se complementaban en una misma obra antinacional, a la que la primera dotaba de los maestros y de las doctrinas de engaño, la segunda de los medios de soborno, y la tercera de los medios de ejecución...


"La presencia del estudiante como parte viva y directora de la Universidad, no es mera cuestión adjetiva. Es principio sustantivo en que radica toda posibilidad de comunicar la fragmentación universitaria con el estilo auténtico de la Nación, y el medio de proyectarla continentalmente para la realización de la comunidad espiritual, sobre la que construirá una auténtica política internacional argentina... Toda tentativa de eliminación del estudiante en la dirección de la Universidad, favorecería la contrarrevolución que viene sustentando, desde lo más antiguo de nuestra historia, las fuerzas de oposición al pueblo, que son, en el gobierno de la Universidad como en el país, los dóciles mandatarios del interés extranjero... Temer al estudiante es temer al país..."

miércoles, 15 de agosto de 2007

Universidad y Planificación: el Departamento Central de Planificación, UNLP, 1973-1974 (Carlos Sozzani)

El documento “Bases para la Nueva Universidad” fue elaborado en los primeros años de la década del 70 y se constituyó en el programa de transformaciones impulsadas en la Universidad Nacional de La Plata en los años 1973 y 1974, tras la asunción de Cámpora como presidente de los argentinos.

El proyecto planteaba centralmente que la ciencia, la enseñanza y la investigación debían estar vinculadas a las demandas y objetivos nacionales, “… por cuanto la Universidad que queremos es parte inseparable del país que anhelamos; en él se inspira, en él se inserta y a él sirve.”

Una de sus principales propuestas era la creación del “Departamento Central Docente de Planificación, Investigación y Enseñanza Superior”, el cual era considerado “… el núcleo central y basamento de la Nueva Universidad”. Tenía por fin concentrar el poder planificador de la investigación y la enseñanza, y entre sus objetivos estaban el de “… receptar las necesidades nacionales en torno a la actividad universitaria y poner a esta en función de aquella.” Dicho organismo incorporaría representantes extrauniversitarios en función de lograr una mayor eficacia para servir a los intereses nacionales.

También se planteaba la creación de grupos de trabajo interdisciplinario, que llevarían adelante los proyectos de investigación propuestos, y en los cuales darían su experiencia estudiantes y egresados como requisito obligatorio. En este sentido, en el mismo documento se afirmaba que “… los estudiantes dejarán de ser sujetos extraídos temporariamente de la sociedad nacional para cumplir un proceso educativo que empieza y termina al margen de la misma, para asumir íntimamente tareas creativas de aquella, como experiencia práctica fundamental y determinante de su formación política, cultural, científica y técnica.” Coordinaría los proyectos de investigación un Instituto Central de Investigación, que se vincularía con organismos estatales y demás estructuras universitarias.

Esta propuesta se inscribía en una concepción de la enseñanza que afirmaba el derecho de toda la población a acceder a la educación, por lo tanto, sus estructuras y mecanismos deberían articularse “… de manera tal que progresivamente le permitan acercarse al ideal de llegar a todos los habitantes de la nación.” Y haciendo referencia a la necesidad de romper el cerco que cierra a la universidad en sí misma, proponía que la enseñanza se realizara todo lo más posible sobre el objeto que se deseaba aprehender y en el cual iban a incidir sus frutos, esto es, la sociedad nacional. Al respecto agregaba: “Por lo tanto, la enseñanza no puede ser sino un aprendizaje y un entrenamiento que se desarrolle en el seno mismo de la actividad creadora y productiva de la Sociedad Nacional.” De esta manera, la universidad debía exclaustrarse, “… llegando con contingentes de sus integrantes a todos los sectores donde se desarrollen actividades sociales, económicas, políticas, administrativas, etc., de las cuales tenga algo que extraer y para actuar sobre ellas, mejorándolas o aumentando su índice de eficacia social.” La consigna era “… convertir a todo el país en el escenario de la enseñanza…”

El Departamento Central de Planificación (DECEPLA) fue creado y puesto en marcha mediante la Resolución N 608/73 firmada el día 20 de julio de 1973 por el interventor, el Secretario de Asuntos Académicos Guillermo Cendagorta, y el Secretario de Supervisión Administrativa Rodolfo F. Achem. Carlos Miguel fue designado director de este organismo.

Si bien la experiencia de implementación del Proyecto de Nueva Universidad tuvo una breve duración, ya que fue interrumpida violentamente en octubre de 1974 con el asesinato de Rodolfo Achem y Carlos Miguel, podemos considerar que implicó una ruptura sustancial con relación al viejo modelo reformista liberal. Destacamos aquí dos de sus principales características innovadoras. La primera de ellas, la incorporación efectiva de la idea de planificación, expresada en el Departamento Central de Planificación, desde el cual se impuso “… la centralización y planificación como control del conjunto frente a la decisión anárquica e individual de los ‘dueños del conocimiento’.” Se partía de considerar a la universidad como un todo único, frente al concepto de la vieja universidad que se expresaba a través de la estructura de cátedra, independientemente de toda política común.

La obligatoriedad de realizar tareas de investigación como requisito para la graduación es el otro elemento saliente del proyecto. Esto implicaba trastocar la concepción liberal de la ciencia, y las formas organizativas que se deducían de la misma: “… los equipos de investigación tenían que ser abiertos, no cerrados como son ahora… El estudiante tenía que ir haciendo práctica y experiencia de investigación e integrarse a los equipos de investigación.” Esta cuestión tenía una dimensión política: la vinculación de los estudiantes con la realidad y las problemáticas nacionales; pedagógica: la integración del conocimiento teórico y la vinculación temprana a la investigación; y social: los aportes producidos por investigaciones vinculadas al desarrollo social y productivo del país devolvían a la sociedad el trabajo que ésta invertía en el sostenimiento de la universidad.

“Las medidas aisladas, sin contexto global, los programas segmentados sin visión de conjunto, los dimensionamientos meramente cuantitativos y geográficos sin esquemas de unidad global ni ponderación de recursos humanos y financieros, la prevalencia de una tecnocracia vacía por falta de objetivos, la adopción de resoluciones presionadas por impulsos circunstanciales de intereses sectoriales…”(1), todo esto sigue aún hoy caracterizando al ámbito universitario. Tal vez sea tiempo de abrir verdaderamente la universidad a la posibilidad de vertebrarse en toda su potencialidad en función de proyectos integrales, sobre la base del debate y la voluntad de construir consensos que reflejen la diversidad y la proyecten en una orientación real y sistemática hacia el desarrollo social, cultural y productivo de nuestra patria.


(1) Cámpora, H. La Revolución Peronista, EUDEBA, Buenos Aires, 1973, pp. 158-159.

Este texto está extraído del trabajo "Bases para la Nueva Universidad: la experiencia nacional y popular en la UNLP 1973-1974" de Carlos Sozzani, agosto de 2007.

viernes, 10 de agosto de 2007

LA POSTURA DE SOCIALES, EXACTAS, ARQUITECTURA Y FILO (Página 12, 10 de agosto de 2007)

“Táctica le ganó a política”
Los “4 Decanos” criticaron el rol de la FUBA y la salida de los consejeros, que derivaron en la suspensión de la asamblea.


Por Julián Bruschtein

“Lo que se vio en la asamblea fue, claramente, por un lado un intento para transformarla en una declaración contra el gobierno nacional y, por el otro, una fuerte manifestación de conservadurismo”, dijo a Página/12 el vicerrector de la UBA, Jaime Sorín, apuntando sucesivamente contra la izquierda estudiantil y contra el bloque de mayoría en la universidad, hegemonizado por consejeros radicales y aliados. La inconclusa sesión convocada para reformar el estatuto de la UBA dejó un sabor amargo en la boca de muchos de los asambleístas. Frente a las posiciones tomadas por el rector Rubén Hallú y por la FUBA, el espacio de centroizquierda encabezado por los “4 Decanos” difundió ayer su lectura de los hechos y la postura que tomará ante la próxima asamblea, que seguramente tendrá fecha y nueva sede el miércoles que viene, cuando se reúna el Consejo Superior de la universidad.

Mientras el lunes pasado, durante la asamblea, eran blanco de las críticas y los silbidos de los militantes estudiantiles de izquierda, y mientras consejeros de la mayoría dejaban la sesión sin quórum, el espacio formado por las facultades de Ciencias Exactas, Filosofía y Letras, Arquitectura y Ciencias Sociales se mantenía en sus asientos, esperando para poder abrir el debate por la reforma estatutaria que, finalmente, nunca llegó. “Lo importante, lo fundamental es poner el acento en lo que no hubo: debate, discusión, planteo de posiciones y búsqueda de consensos. La táctica le ganó a la política. Y por todo eso que no hubo debemos preguntarnos hoy si todo eso que hubo también va a ganarle a lo que debe haber, es decir, al espíritu real de reforma”, señalaron a través de un documento firmado por Jorge Aliaga, Hugo Trinchero, Jaime Sorín y Federico Schuster, decanos de las facultades citadas, respectivamente.

“Desde hace tiempo venimos escuchando a quienes se llenan la boca con palabras grandilocuentes y un énfasis envidiable sobre la imperiosa necesidad de que la UBA reforme su Carta Magna –continúa el texto de los “4 Decanos”–. Desde hace algún tiempo también, venimos observando cómo otros hacen los gestos formales para indicar que consideran necesario y oportuno que la universidad más grande el país modifique sus estatutos. Sin embargo, las palabras y los gestos no sirven de absolutamente nada cuando se dan de patadas con el accionar político. El lunes hubo quienes vociferaron discursos vacíos y hubo otros que literalmente vaciaron el recinto”.

Para Sorín, “es equivocada la posición de los chicos de la FUBA. La forma en la que plantean las cosas termina convirtiéndolas en un hecho no universitario. Porque politizan tanto sus intervenciones, que las llevan a un plano en contra del gobierno nacional. Si quieren dar una batalla contra el Gobierno, éste no es el lugar”, dijo a este diario. “Pero también hay sectores que no quieren que se modifique el estatuto. No quieren poner a la universidad en otro camino, no pretenden cambiarlo porque no quieren que cambie nada”, graficó, apuntando contra los consejeros que se retiraron y generaron la suspensión de la sesión.

También consultado por este diario, el decano Jorge Aliaga consideró sorpresiva la reacción de los asambleístas que se retiraron del aula magna del Nacional Buenos Aires, porque “ellos siempre se mostraron dispuestos a asistir y votar”. Sobre el rol de la FUBA resaltó que para “convivir en democracia hay que conocer las reglas y moverse sobre ellas. Si te cambian el eje, parece que te están corriendo el arco permanentemente. Y esto puede hacer que se caiga en la trampa de utilizar la democracia únicamente para lo que a uno le sirve”.

El miércoles próximo, cuando el Consejo Superior se reúna, los “4 Decanos” presentarán una serie de propuestas sobre la organización de la nueva asamblea que, según aseguró el rector Hallú, se haría el primer lunes de septiembre y en una facultad, ya no en el Nacional de Buenos Aires.

“Un mejor vallado entre el público y los asambleístas, y el compromiso de reglamentar el inicio, receso y finalización de la asamblea” son algunas de las ideas, así como “el tratamiento de la reforma estatutaria únicamente”, para –como plantearon en el documento conjunto– “que la próxima vez que la asamblea se reúna nadie tenga que detenerse en los detalles, en los alaridos y en las apariencias. Para que no se vacíen los recintos. Para que no se vacíen los discursos”.

jueves, 9 de agosto de 2007

Recuperando la experiencia del Proyecto Maciel (Entrevista a Juan Carlos Marín) *

Cuéntenos algo del Proyecto Maciel...

Lo que hicimos fue tratar de crear una experiencia piloto, para que allí pudiéramos realizar experiencias y generalizarlas. La idea era el concurso de prácticas entre todas las fuerzas; intelectual, tecnológica de la Universidad volcada a una experiencia. En ese momento la localización fue la isla Maciel. Pero simultáneamente fuimos lanzando trabajos con organizaciones sindicales, de apoyo, de la logística necesaria de un organismo sindical en su lucha; tratamos de ver de qué manera, con que práctica los podíamos ir apoyando.

La experiencia más crucial fue la de Luz y Fuerza y la otra de construcciones navales. Este último, en ese período, 57/58, entró en una famosa huelga por tiempo indeterminado. La primera investigación que hacemos en Sociología, justamente, la hicimos sobre esa huelga, es decir, tratar de desentrañar el carácter ideológico, social, militante que tenía ese sindicato en la lucha social en la que ellos se habían embarcado. Ese trabajo está publicado en estructuras sindicales, un libro que te da una nueva visión. Incluso la base de esa investigación se dio inicialmente en el ciclo básico en los cuadernos de teoría del Estado, etc.

Y con la federación argentina de trabajadores de luz y fuerza lo que hicimos fue apoyarlos a ellos en la investigación acerca de costo de vida. La investigación esta fue la que permitió, muchos años después al INDEC, instituto nacional de censos del estado, empezar a hacer los estudios sobre costo de vida, canasta familiar, etc.

Son experiencias que son fáciles señalarlas, pero la construcción fue de una enorme complejidad.

¿En que contexto dentro de la Universidad comienza a organizarse el Departamento de Extensión Universitaria?

En términos cuantitativos, por supuesto, era una Universidad no tan compleja como la de hoy en día; era una Universidad de unos 50.000/80.000 alumnos a lo sumo; era una Universidad donde había una relación cuantitativa docente/alumno bastante favorable. Y además, era un momento de máxima creatividad, o sea, no había grandes experiencias acerca de que era la extensión universitaria, había que inventarla.

Isla Maciel fue una especie de planta piloto, ahí íbamos captando demandas, y organizamos la posibilidad de que la Universidad las enfrentara.

La experiencia de extensión marcó a fuego a 2 o 3 generaciones. Yo creo que los marcó porque demostró que la realidad se puede cambiar, pero hacia falta construir una fuerza moral que fuera capaz también de expresarse materialmente. Esto era de una complejidad enorme; esto era lo que íbamos descubriendo nosotros, no era que lo sabíamos desde el punto de partida. En el punto de partida, uno se tiraba al agua, sin saber nadar. Y ahí fuimos aprendiendo todo.

¿Cómo era la dinámica de este trabajo “extensivo”?

Empezamos a trabajar en el barrio a partir de la ayuda extraescolar. Las necesidades, después, te llevan por delante; te empezás a encontrar con pibes que se te caen por el hambre, con mujeres desesperadas porque les pega el marido. Las demandas se te caen encima, no tenés que ir a buscar mucho. Si sos una persona relativamente sensible, no te haces el boludo, empezás a pensar de dónde sacas fuerza para empezar a hacer algo.

¿Cómo se entendía la relación extensión-docencia-investigación?

Muchos de los problemas que esta gente tenía, la Universidad no sabía cómo resolverlos. Tenía que aprender a ver cómo, y eso es de una enorme complejidad. Por ejemplo, armar la cooperativa de vivienda, cómo lograr una planificación económica que la hiciera viable, a partir de una extrema pobreza.

Había cátedras que destinaban parte de su equipo docente a la experiencia. Y según fuera el tipo de tema o problema, suponía una adaptación por parte de la cátedra. Las investigaciones más sustantivas fueron de medicina y de sociología.

Fue una experiencia fugaz, 10 años no son casi nada. Sobretodo cuando viene el gobierno de Onganía y desaparece esa experiencia.

El objetivo hacia dentro de la Universidad era que la Universidad tuviera una relación permanente con el medio social, en particular con los sectores más desfavorecidos. Por que la otra forma de relación, con los sectores más favorecidos la tenía normalmente. Nosotros lo que queríamos eran romper el clima del privilegio universitario. Ese era la idea-fuerza más importante, era una lucha contra el privilegio. Nuestro programa, por eso, era esencialmente político; era tratar de que la Universidad tuviera una articulación con los sectores más desfavorecidos.

Habiendo pasado tanto tiempo desde aquella experiencia, ¿que evaluación hace al respecto?

La fugacidad de la experiencia fue el elemento más disipador, lleva muchos años ir desentrañando para cada una de las carencias y necesidades, distintas alternativas de resolución. Hace falta más tiempo para lograr acumular experiencias y poder generalizar.

Nosotros teníamos que luchar internamente en la Universidad todos los días para que la experiencia se mantuviera, porque si bien éramos un gran elemento de convocatoria, también en la lucha interna por la política universitaria había sectores que por supuesto no estaban de acuerdo con esa experiencia. Y nosotros teníamos que luchar en muchos frentes con el arma del movimiento estudiantil para mantener la experiencia y prolongarla.


(*) Publicada en Revista del Seminario “Universidad, Proyecto Nacional y Estado”, Número 1, Septiembre/ Octubre 2004.

viernes, 3 de agosto de 2007

Propuestas y fundamentos que elevaremos a consideración de la Asamblea Universitaria del 6 de agosto

Antecedentes:
Los distintos miembros y grupos que componen la comunidad universitaria son tributarios de tradiciones institucionales y políticas de las más diversas.

También se reconocen en prácticas académicas y organizativas del dictado de la docencia, de investigación y de cumplimiento de su función social muy dispares entre sí. Lo propio se da al analizar los modos en que se recorren las tramas curriculares, si existen estructuras departamentalizadas o no, si existen autoridades de carreras o no cuando una misma facultad tiene más de una, si se mantiene la estructura de cátedra y cómo ellas están compuestas, sobre todo a la hora de enfrentar el acto educativo por excelencia que es el acto docente.

Por supuesto, esto configura una trama de identidades cruzadas basadas en idearios de la política universitaria, por las disciplinas científicas y profesionales, y en muchos casos por identidades partidarias externas a la vida de la universidad.

En este cuadro, contextualizado por el sempiterno atraso en la convocatoria a la asamblea universitaria tantas veces prometida, una situación económica por todos reconocida como de extrema dificultad y los procesos resultantes del complejo año 2006 en el seno de la UBA, nuestro sector político pone a consideración de la comunidad en general una serie de propuestas estatutarias tendientes a reconocer en la letra un fuerte espíritu de vocación universitaria.

El que lleve a la UBA a ser una casa de estudios de excelencia y masiva, que se inserte en la sociedad de la que se nutre y la mantiene, dialogando con ella de modo coordinado, que reconozca que tiene un deber que cumplir garantizando el derecho a la educación permanente para formar profesionales cabales, con pensamiento crítico y compromiso social, orientados en el respeto y promoción de los derechos humanos y el cuidado de nuestro hábitat.

Hubiéramos preferido una participación más masiva, que diera cuenta de la existencia de un demos universitario comprometido e insuflado de espíritu polémico en beneficio de la universidad. Sin embargo, las comisiones de trabajo han cumplido con su labor en forma metódica y minuciosa. Atendiendo a la totalidad de las problemáticas que un estatuto puede ofrecer. Rescatamos, por lo tanto, como un hecho altamente positivo que se convocara a trabajar a las comisiones de la asamblea, que las mismas se reunieran y discutieran el estatuto, y que cumplida esta etapa se convoque a la asamblea universitaria para analizar el trabajo realizado.

Con fuerte vocación de miembros universitarios, ofrecemos nuestras propuestas para debatir en forma abierta, democrática, invitando a que quienes no piensan igual que nosotros tengan la misma generosidad que queremos tener a la hora de establecer un marco institucional que dentro de décadas nos permita sentir orgullo porque habremos estado a la altura del desafío de la hora.

En concreto, y de acuerdo a los tópicos con los que las comisiones han sido convocadas, estas son nuestras propuestas:

En materia de bases y fundamentos de la Universidad de Buenos Aires, estamos proponiendo que la UBA tenga como fines la creación, producción, difusión y preservación del conocimiento y la cultura, interactuando en forma permanente con el pensamiento universal y prestando particular atención a los problemas argentinos y latinoamericanos.

Que en su obligación constitutiva contribuye al desarrollo del conocimiento y la cultura mediante la docencia, la investigación científica y tecnológica, la extensión y la creación artística.

Consagrar que en el marco de una Universidad masiva, ella es una comunidad de docentes (no sólo profesores), graduados, estudiantes y personal técnico, administrativo y de servicios.

Entre sus fines está el de procurar la formación integral de sus miembros e infunde en ellos el espíritu crítico, el compromiso ético y la responsabilidad social. Y entre sus misiones está la de garantizar la pluralidad y asegura dentro de su recinto la más amplia libertad de expresión, investigación científica y docencia, promoviendo la plena vigencia de los Derechos Humanos y rechazando su avasallamiento.

En el mismo sentido, se proclama a la Universidad como la institución mediante la cual la sociedad da respuesta al derecho a la educación superior de cada uno de sus miembros, así como a los beneficios sociales que la docencia y la investigación pueden brindarle mediante la previsión, el análisis y la resolución de sus necesidades de un modo sistemático, comprometido y científicamente fundamentado. Éste es el espíritu con el cual debe organizar, tanto sus programas disciplinarios, cuanto sus tareas de transferencia y extensión.

En términos más ligados a lo institucional, se propone organizar el Ciclo inicial garantizando el derecho a la ciudadanía universitaria a los integrantes del actual CBC.

Nuestra propuesta hace énfasis en la consideración de la investigación y la extensión como actividades constitutivas de la condición del docente universitario y como parte del proceso formativo del estudiante universitario, esta última en forma solidaria con la sociedad de la cual forma parte, buscando a través de la producción y transferencia de conocimiento la resolución de problemas y desafíos de la sociedad que la misma demanda, para así colaborar en la ampliación del derecho a la educación del conjunto de la sociedad.

Entre los fundamentos de su obrar, proponemos que la Universidad debe brindar servicios académicos y sociales a la comunidad universitaria, que faciliten el acceso al conocimiento y las condiciones para la continuidad de los estudios. Por ello es su obligación procurar a los estudiantes bibliotecas actualizadas, salas de informática, instalaciones, alimentación y alojamiento adecuado y asistencia medica gratuita.

En los aspectos ligados a la actividad docente, nuestras propuestas atienden a garantizar el derecho al salario por el desempeño de sus trabajadores en la Universidad, así como plasmar que el desarrollo de esta actividad es ineludible sea cual fuere la dedicación y categoría que se posea.

Nuestros proyectos reconocen también el rol fundamental que tienen los docentes auxiliares en el dictado de clases y demás tareas que la Universidad desarrolla, por lo que se postula la jerarquización de su rol, comenzando por el cambio de nombre de su categoría para prestigiarlos como docentes.

Un tópico no menor, y que reconoce la necesidad imperiosa de democratizar el derecho a la ciudadanía universitaria, es aquel que atiende a la situación de los docentes interinos.

A la fecha, el estatuto sólo reconoce esta figura de modo residual. La concepción de la Universidad de hace cincuenta años no podría nunca imaginar el crecimiento masivo de la matrícula, el incremento de cantidad de docentes necesario para atenderla y las condiciones de incorporación a los planteles universitarios, sin perjuicio de los diseños de planes curriculares que hacen dificultosa su atención sólo con docentes concursados.

Las modificaciones propuestas al capítulo II del Título II tienden a eliminar la posibilidad que existan profesores sin concurso y ad-honorem. Se defiende al sistema de concursos públicos, abiertos, periódicos, y transparentes como sistema para la provisión del personal docente. Se tiende a eliminar la figura de ad-honorem como solución a la falta de personal docente rentado para satisfacer las necesidades del dictado de clases. Como excepción, se mantiene en el art. 54 a las categorías de profesores contratados o invitados y por tiempo limitado para facilitar el dictado de cursos especiales.

Sin perjuicio de las obligaciones incumplidas por distintas unidades académicas, lo cierto es que el derecho a la participación política en la vida universitaria es un derecho inalienable que ninguna rémora administrativa tiene derecho a frustrar. Por eso proponemos atender a la satisfacción de estos derechos, cuando aparezca de modo obvio que la falta de la condición de regular no se debe a la voluntad del docente, sino a la desatención de las unidades académicas.

En el marco de las propuestas que atienden a las previsiones presupuestarias, y en este caso por unanimidad de los miembros asambleístas que participaron de la comisión, estamos promoviendo la conformación del Consejo Superior como ámbito en el que se discutan pautas y directrices estratégicas para la UBA de carácter plurianual.

Asimismo, en forma meticulosa, estamos promoviendo criterios de transparencia y uniformidad de elaboración y rendición de los presupuestos, circunstancias que hoy no están previstas. Ello para todas las partidas, y para todos los intereses económicos que la Universidad posea en distintas entidades externas a ella.

En idéntico sentido se propone un conjunto de mecanismos de control de gestión transparente y oportuna. Esto es mucho más que una cuestión de técnica administrativa, sino que importa plasmar principios de acceso a la información pública en el seno del estatuto.

Consideramos además la incorporación de tres principios de importancia:

Uno es la clara y tajante incorporación al patrimonio de la UBA del cuidado de sus archivos documentales al considerarlos estatutariamente parte del mismo y seguido por sus reglas de preservación.

El otro principio que propusimos y se aceptó, fue la constitución del sistema de Bibliotecas de la Universidad como un servicio de apoyo para el aprendizaje, la docencia, investigación y demás actividades relacionadas con los objetivos institucionales de la Universidad, constituida por todos los fondos bibliográficos y documentales cualquiera sea su soporte material, el lugar donde se custodien, el concepto presupuestario con el que se adquieran o su forma de adquisición.

Para ello se promueve que la biblioteca de la Universidad se estructure a través de un sistema bibliotecario único, descentralizado en bibliotecas de las diferentes unidades y dependencias; y coordinado a través de los mecanismos que fije el Consejo Superior.

El tercer principio sustantivo que se propone es aquel por el cual queda absolutamente prohibida la aplicación de derechos, tasas o aranceles que pudieran recaer sobre la actividad académica de grado de la Universidad, ni sobre cualquier actividad de carácter académico que tenga como fin la formación de los trabajadores de la Universidad.

En lo que hace a las propuestas sobre las formas de gobierno y representación, nuestro sector propone, sobre la necesidad de que los docentes auxiliares sean efectivamente reconocidos en su importancia de su rol en una universidad masiva, su inclusión efectiva y adecuada en los organismos de gobierno de la UBA.

Decanos de las Facultades de Ciencias Sociales; Filosofía y Letras; Arquitectura, Diseño y Urbanismo; y Ciencias Exactas