viernes, 8 de junio de 2007

LA UNIVERSIDAD AL SERVICIO DEL PUEBLO (Respuesta a Carlos Astarita, por Sebastián Demiryi)

El 30 de mayo del 2007 el Profesor titular de Historia Medieval, Carlos Astarita, hizo pública una Carta Abierta a la comunidad académica de la Facultad de Filosofía y Letras, cuestionando la actual gestión de Hugo Trinchero.

En su declaración, Astarita manifestó su disconformidad con el eje planteado por la Secretaría de Investigación de la Facultad de que la “investigación tiene que estar al servicio de la sociedad”. El medievalista considera que “reaparece aquí una conexión de interés: ‘ponerse al servicio de’ es un descenso al servilismo de la inteligencia. Es el afán del burócrata que desea hacerse un camino, pero no es el camino de la ciencia y la cultura.”

Frente a estas declaraciones le queremos aclarar al señor Astarita que:

1) La Universidad Pública es parte del Estado, y como tal es financiada por todo el Pueblo Argentino. Por lo tanto, poner la investigación al servicio del Pueblo no es ningún “descenso al servilismo de la inteligencia”, sino una devolución institucional a quien la sostiene cotidianamente, más allá de que sectores privilegiados podamos gozar de su acceso (Astarita entre ellos).

2) La Universidad de Buenos Aires ha sido modelada desde la dictadura hasta nuestros días como una burbuja o isla ajena a las grandes problemáticas nacionales reproduciéndose de manera fragmentada y autocomplaciente. La Facultad de Filosofía y Letras no ha sido ajena a esta realidad. Salvando excepciones, ha venido desarrollando un conocimiento en si mismo, de puro consumo interno, que seguramente serán interpretados por el señor Astarita como “el camino de la ciencia y la cultura”.

El señor Astarita continúa su carta sosteniendo que “con abstracción del escollo práctico que esto supone (poner la investigación al servicio de la sociedad), en verdad irresoluble fuera del despotismo más abyecto (¿quién determina lo que la sociedad requiere?), la experiencia indica que en el estado inicial de la investigación debe reinar la más generosa libertad.”

Aquí el señor Astarita parece olvidar el terrible régimen de categorizaciones que envuelven a nuestros graduados y profesores -como herencia de la década del ´90- en el estrecho mundo de la producción de papers y ponencias sobre infinidad de temáticas que por su cosmopolitismo y falta de direccionalidad, no hacen sino reproducir los cánones neoliberales de la producción de conocimiento. ¿De qué libertad habla? ¿De la Universidad profesionalista? ¿Acaso de la libertad del mercado del conocimiento o de un idílico laboratorio del saber del cual salen ideas bonitas para que las tome el que quiera? Estaría buena la Universidad de Astarita, ¿no?

“Por iniciativa del decanato se han realizado en la facultad homenajes colectivos, a historiadores revisionistas, e individuales, a Rodolfo Puiggrós y Abelardo Ramos. Expresan un ideal de trabajo en verdad no muy trabajoso si se tiene imaginación. El ensayismo se antepone aquí al rigor que se enseña en las clases.” Aquí queremos rescatar no sólo al revisionismo histórico vapuleado por la historiografía liberal-marxista-mitrista, sino también al ensayo como forma de producción académica. Pero claro, el señor Astarita siempre esta más allá inspirándonos con clases de 4 horas de alto rigor científico.

Por último el académico “de la ciencia y la cultura” nos desvela en relación al Centro Cultural Paco Urondo, por él considerado una Unidad Básica Justicialista por el sólo pecado de hablar bien del Peronismo, advirtiendo a la comunidad que “un alineamiento oficialista tan obsecuente es grave; lo muestra la historia de las universidades en el siglo XV, cuando sus profesores renunciaron al pensamiento soberano para ser útiles al poder político.” ¡¡¡Ja, ja, ja!!! ¡¡¡Astarita es independiente y soberano de su tiempo y de su espacio!!! ¡¡¡Por favor!!!

¿Será que Astarita en realidad está enojado por que la actual gestión de la Facultad no lo deja renovar la Dirección del Instituto de Historia Antigua y Medieval, José Luis Romero? De ser así, estaríamos hablando de otra cosa y no escondiéndola bajo una retórica tan enfervorizada

Desde el Movimiento Universitario Evita queremos expresar nuestro total rechazo al modelo de universidad que este señor expresa, puesto que entendemos necesario para la Universidad una reformulación de su sentido fortaleciendo su orientación social.

Entendemos que la Universidad se debe democratizar. Esto es, que el conjunto de nuestro pueblo, que es quien la sostiene cotidianamente, pueda discutir su orientación. Democratizar la Universidad es poder planificar su rumbo, abriéndola a nuestro pueblo, poniéndola a su servicio, rompiendo la lógica de aquellos sectores políticos que sólo pretenden el control “autónomo” de una fuente de financiamiento para sostener sus estructuras. Democratizar la Universidad es avanzar en la implementación del Servicio Social Universitario, que permitirá que los estudiantes se relacionen con los problemas sociales de su entorno y cooperen en su resolución, produciendo una devolución social e integrando el conocimiento adquirido.

Por eso decimos que DEMOCRATIZAR LA UNIVERSIDAD ES ABRIRLA AL PUEBLO. Porque llegó la hora de dejar de hablar de cambio, para salir a formar parte de él.

14 comentarios:

Tomás dijo...

Me parece desatinado tu comentario crítico. La solvencia de tu argumento se deshace en el aire de tus imprecisiones argumentales. No es objetivo el análisis, mi posición es que deberías leer Hegel primero, Marx después y volver al comentario de Astarita para que con una idea mejor pensada de lo que es el estado, (fijate que sólo os ofrezco algo tan liviano como pensar a partir de una idea), puedas repensar la crítica. Las clases sociales existen y el estado no es "del pueblo argentino", como tu miopia reduccionista propia de un analisis realizado con el monóculo del nacionalismo, no te permite ver. Lo que Astarita hace es rescatar del estado la autonomía universitaria, para que no se convierta en una pata más de las necesidades burguesas, que justamente parece ser una necesidad fundamental para ti.

Laureano dijo...

Marx jamás planteó la "autonomía" de la universidad con respecto a la lucha de clases, y mucho menos con respecto al Estado, que es uno de los campos principales de esa lucha, según su visión. Lo que Astarita y tantos otros hacen es defender el monopolio de la clase media intelectualizada sobre la universidad, creando un burbuja que los exime de dar cuentas a nadie de el usufuructuo de los recursos públicos. Y claro, en esa lógica, la aristocracia universitaria tiene más derecho a determinar los rumbos de la universidad que el conjunto del pueblo argentino, ya sea por sus representantes electos a nivel gubernamental o a través de la participación de las organizaciones sindicales y sociales.

Tomás A. Lorenzo dijo...

En primer lugar me parece un criterio desacertado afirmar "a secas", solo porque "Marx lo dijo"; el ejercicio resulta un actividad que elimina las posibilidades del espíritu crítico. En segundo lugar, la autonomía que Astarita defiende es la que ha mantenido la Universidad desde su creación medieval, aspecto sobre el que os invito a interiorizarse pues es por demás interesante y enriquecedor. En tercer lugar, vuestras posiciones sobre el llamado pueblo argentino comprimen en sí todas las irregularidades de la imprecisión conceptual, pues ¿qué es el pueblo argentino? Si el pueblo argentino son los nativos, entonces qué son los inmigrantes? no lo son por no tener la papeleta? Vemos, por tanto, un roce xenofóbico. En cuarto lugar, desde qué punto sostienen esta emanación divina segun la cual el pueblo argentino iluminará el destino de la universidad y los universitarios? Aquí las ideas rozan ya con un renovado stalinismo que se oculta detrás de un practicismo cuya guía es resolver "los inconvenientes" del "pueblo". Por último, consta que Astarita sostiene la necesidad de la autonomía universitaria de cara a la irrupción de los intereses del capitalista, en definitiva, es el único sitio en el que aún las ideas circulan de modo democrático; lo cual lo aleja bastante de querer exponer la defensa de los intereses de la tecnocrática clase media a la que os referís, (con lo cual acá también tenemos otro drama de indefinición conceptual, qué es la clase media?). En general a estas afirmaciones parece faltarles rigurosidad tanto herústica como hermeneutica.

Laureano dijo...

Primero recomendás leer a Marx y después te parece desacertado citar a Marx. Segundo, la autonomía que defiende Astarita es la que permite que sólo un grupo de privilegiados definan los destinos de una institución solventada con el trabajo de todos los habitantes de la nación. Tercero, los conceptos de pueblo y de nacionalismo popular ya han sido ampliamente desarrollados por inumerables autores del Tercer Mundo como para que lo asocies alegremente a la xenofobia. Cuarto, siempre es mejor creer en la soberanía popular antes que en el gobierno de unos pocos, ungidos por la ciencia en este caso. Por último, no observo ninguna rigurosidad heurística y hermenéutica ni cosa que se le parezca en tu afirmación de que la universidad es un medio de circulación democrática de ideas aislado del mundo y los intereses capitalistas.

Tomás A. Lorenzo dijo...

Sólo una lectura apresurada no podría discernir la especificidad de cada comentario, y es notable el hecho de que has cometido ese error. Te invito a que releas lo dicho sobre Marx en cada comentario, para después volver a la crítica de la crítica. En primer lugar, mi cita a Marx era una invitación para reconstruir la noción de estado que el autor del texto emplea. En el segundo caso, en cambio, os he apuntado que no se puede afirmar porque "Marx lo dijo así será", que sin más ha sido tu punto de partida. Por último, tu comentario acerca de que gran cantidad de autores hayan observado sobre nacionalismo popupar, no hace si no darme la razón, no existe cuestionamiento puesto que tu discurso se construye a partir de la aceptación. Es lógica clásica que los mismos clásicos se han encargado de refutar: si alguien dijo que A es A, debe ser correcto, por tanto yo digo que A es A. Además insisto, introduce tu interes en la autonomía universitaria de la que Astarita habla, y verás que tus conceptos en este punto son desacertados. A menos que, por supuesto, ello represente un lunar en tu obsecado (¿?) intelecto.

Laureano dijo...

Nada de lo que decís justifica por qué un grupo de privilegiados puede dirigir los rumbos de la universidad sin rendir cuentas al pueblo que la sostiene con su trabajo. Sólo una gran soberbia intelectual lleva a tipos como vos y Astarita a absurdas disquisiciones que no hacen sino manifestar un profundo desprecio al pueblo al que se deben, y al que ustedes consideran una masa de ignorantes a la espera de ser esclarecidos por personajes como ustedes.

Anónimo dijo...

Me temo que la rigurosidad del debate ha provocado la crispación de tus nervios, y, como ya sabemos, un intelecto nervioso llega a un pensamiento confuso, desalineado y desacertado. Lo que mas temor me da es que las anteojeras con las que lees desatan cierta violencia inaudita, a saber es imposible admitir para tu, ahora si definitivamente, obcecación pensamientos diferentes. Por lo cual recurrís a un ardid malicioso, engañoso y autocomplaciente: poner en boca de los demás palabras que aquellos jamás han pronunciado, o escrito, seamos puntuales. En ningún momento se ha subrayado como excluyente e insoslayable en cada análisis la ignorancia popular, (que, aunque duela existe, los obreros, supongo que ellos deben formar parte del "pueblo" del que hablás, no son intelectuales, y no lo son por cuestiones sistemáticas: trabajan doce horas por dia, por ejemplo), es más no ha sido tema de debate. Lo cual supone otro camino patético de tu argumento, a saber: desviar el sentido del debate. Ni Astarita en sus intervenciones, ni las mias en favor de este último tienen ese objetivo. Lo que se discute es el papel que los intelectuales y la universidad tienen dentro de la sociedad. Os recomiendo, profundamente, que leas con detenimiento para no seguir estos, que quiero creer son sin intención, caminos funestos para el debate.
Gustoso de compartir líneas contigo. Tomás.

Laureano dijo...

Decía Jauretche: "A la estructura material de un país dependiente corresponde una superestructura cultural destinada a impedir el conocimiento de esa dependencia, para que el pensamiento de los nativos ignore la naturaleza de su drama y no pueda arbitrar propias soluciones, imposibles mientras no conozca los elementos sobre los que debe operar, y los procedimientos que correspondan, conforme a sus propias circunstancias de tiempo y lugar." La universidad en un país dependiente como el nuestro forma parte de esa superestructura cultural y eso se ha manifestado a lo largo de nuestra historia en no pocas ocasiones, basta solamente pensar en 1930 (derrocamiento de Yrigoyen), 1945 (participación en la Unión Democrática liderada por el embajador yanqui Braden), 1955 (derrocamiento de Perón). Otro dato más, la llamada "edad de oro" de la universidad argentina coincide (y no es casual) con la proscripción y represión de la expresión política de las mayorías trabajadoras en este país. Nuestro análisis debe centrarse entonces en el rol real de la universidad en un país dependiente, para luego sí pensar en transformarlo desde un profundo vínculo con el pueblo trabajador, su historia, identidad, saberes y fundamentalmente con sus luchas reales. Porque como decía Cooke: "Los intelectuales que se mueven en un mundo de conceptos revolucionarios perfectos sin el marco y la erosión de la vida práctica, y que desde allí juzgan al Movimiento Peronista, no son intelectuales revolucionarios: son, en todo caso, eso que se conoce como "intelectuales de izquierda", definición que entonces pasa a no querer decir nada."

Aritz dijo...

No hay que mezclar los debates. Nadie niega que el historiador Astarita se dedique a investigar historia medieval y qué considere qué “su biografía es el modelo a seguir”: bárbaro, es su opinión para su campo de estudio de la historia. Ahora, si se mete con la “administración de una Facultad” o con la política de educación superior del país, hay que hacerlo seriamente teniendo en cuenta diversas variable y no sólo juicios parciales y/o “prejuicios”. Por eso, es importante discernir entre el debate “objetivo” y el problema personal: que sincere su crítica introduciendo el factor de “objetivad” por la cual tanto profesa y no mezcle sus criterios para revisar la historia con un plan de ciencia y técnica global. Astarita quiere llevar su problema -que es personal por perdida de espacio en la institución- al plano “científico o filosófico”, de manera poco seria, sin argumentos sólidos más allá de una fraseología arcaica y distante de la realidad actual de los debates de la gestión de una universidad en el Siglo XXI en democracia. Debatamos con altura: ¿cómo se organiza una institución con 300 mil alumnos y qué experiencias de organización institucional y/o debates concretos se desarrollan en América latina y el mundo sobre la ciencia y la técnica?. Seamos serios, discutamos las formas de organización y no solamente argumentemos con planteos filosóficos que son sólo eso: no un proyecto de universidad. Y lo que es innegable además, lo hace de forma extremadamente injusta para la Gestión actual de la Facultad que tiene muchos logros más allá de las críticas parciales que podamos hacer.
Su seguidor, Tomas, de gestión universitaria entiende poco y para justificar su punto de vista demuestra una ignorancia sideral y una forma profundamente precaria en sus argumentos. Tomas se sube a un tren de incoherencias y va introduciendo “vagones” de autores de manera absurda, inconexa y extremadamente simplista. Pobre Tomas, cree que se puede organizar una universidad leyendo a Hegel o Marx: que primitivo, se nota que nunca estudió teoría de las organizaciones, menos aun de las universidades (hay mucho escrito Tomas, lee algo.... aunque sea un B. Clark, Jaramillo, Guardo, Frondizi, Kroch, Suasnabar...), ni mucho menos le dieron la responsabilidad de estar en la conducción de una institución de esta talla y por eso “filosofea”. Que lastima que no leyó ninguno de los debates de la gestión de las universidades, ya que se nota que tiene iniciativa y tiempo libre para discutir. Como de gestión universitaria no tiene un solo argumento serio o sólido, voy a contestar sus divagues filosóficos, así le doy el gusto de poder discutir algo (insisto: quiere discutir la gestión universitaria citando solamente a Heguel.... su planteo es realmente medievalista! de actualidad no arrima nada serio).

Aritz dijo...

Definición resumida de “PUEBLO” que molesta a Tomas: “conjunto de clases sociales enfrentadas al imperialismo y a los grupos económicos concentrados en un país periférico” (Te recomiendo al “marxista” Laclau y su obra “La razón populista”, a Gramsci o al Trotsky que va a México); si no podes hacer una diferencia en el comportamiento del conjunto de las clases sociales en un país del tercer mundo y todo el debate es entre “burguesía – proletariado”, es por que no leíste ni siquiera el “18 Brumario de Luis Bonaparte”. Pueblo es una categoría “científica” (¿no existe una formación de las clases atendiendo el tema del imperialismo o la dependencia Tomas’?) y lo que importa, es histórica y por eso, en la revolución cubana o en el proceso boliviano actual, la “identidad” y definición no es “la clase obrera”, ni ningún cartoncito de izquierda: el pueblo fidelista, martiano y cubano; el pueblo aymara boliviano; el chavizmo bolivariano son las identidades que reunen varias clases en dichas revoluciones. (Por eso, Fidel Castro militó en el Partido Ortodoxo que no tenía nada de “100% de izquierda). Esa recetita de partido clasista no existe, más allá de la idea, difusa, de Tomas que intenta encorsetar la historia con categorías de billiquen. Para él APYME, la UIA, la SRA, Chávez, Moyano, son todos lo mismo: simples burgueses. Por suerte, para los “pueblos” sin tanto Heguel (si Tomás, el conjunto de clases agredidas por las empresas trasnacionales, -capital y trabajo juntos, al calor de “el nacionalismo retrogrado”- que siguen a Perón, Fidel, Chávez) se puede ver mejor al enemigo.

aritz dijo...

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA: la defensa “medievalista” es poco seria en la actualidad (del vamos, no existe la autonomía en ninguna universidad europea de las mencionadas, ya que y entre otros temas, Napoleón -atinadamente -cierra y refunda las universidades para “ligarlas al país”: si Tomas, aunque no te guste no existe ese modelito de manual que queres vender como política de Estado). En nuestro país con casi 100 universidades (solamente 40 estatales!!) plantear el esquema de política pública prenacional (la aristocracia financiando con su excedente la formación de individuos) es argumento poco serio para la ciencia de la administración actual. El país tiene 40 millones de personas Tomas. Imagínate China jugando a la autonomía para desarrollar la tecnología de en sus empresas: tendrían ruedas cuadradas y serían una colonia japonesa jajaj que argumento gracioso Tomas.... Imagínate Brasil con autonomía universitaria: serían una raquítica colonia norteamericana que no ganarían ni un partido de fútbol. Además, la autonomía “medieval” no existe ni en el capitalismo (Alemania, Francia, Japón) ni el socialismo actual o histórico (ni Rusia, China, Cuba... en ningún lugar existe la tan mentada “autonomía” de Tomas). De aquí lo primitivo del planteo que cita a Heguel o Marx y nunca cuál es el modelo organizacional concreto, real, posible para este país (si Tomas: hay una constitución y una democracia que costó mucha sangre más allá de tus divagues marxistas de la lucha y el Estado de clase). Dicho pensadores son sólo un medio para reflexionar, pero no elaboran un modelo de organización universitaria...que pavada. Además Tomas, entérate que la universidad Argentina (Córdoba o Buenos Aires) en su origen no tienen nada que ver con la autonomía!!. Por ejemplo, la UBA creada en 1821 fue una dependencia del Estado de la provincia por décadas: ¿de donde sacaste que la autonomía es parte de nuestro sistema universitario?. Revísalo, no sabes casi nada de historia de la educación. La izquierda argentina es realmente extraña: cuál es tu modelo de universidad más allá de los divagues filosóficos? Que corriente marxista de aplicación histórica quieren? El programa de Lenin? De Mao? De Tito?: no existe la autonomía en esos países. Además Tomas no sabes como funciona ciencia y técnica de la nación argentina?: son dependencia del Estado el CONICET, la CECyT o la CIC: si, de esa “democracia burguesa” viven más de 6000 profesionales e intelectuales que investigan sin ser “oprimidos” por los burgueses que te desvelan.

aritz dijo...

REVISIONISMO HISTÓRICO: el día que vos Tomas o que Astarita, fundamentes una tesis historiográfica con más citas de libros, de entrevistas, de notas y fuentes del AGN o de leyes, que aquellas mencionadas por José Maria Rosa, Hernández Arregui, Norberto Galasso o Rodolfo Puiggrós, nosotros los “populacheros”, nos hacemos todos de tu escuelita de calumniadores a sueldo del Estado burgués que tanto “odian” y les da de comer para que escriban estas cosas. Posiblemente no nos pongamos de acuerdo en muchas interpretaciones, pero hay que ser “objetivos” en las críticas y los comentarios sobre los “métodos” de los investigadores que están cuestionando.

DEMOCRACIA: tu argumento de que el “pueblo es manipuleado” es bárbaro y se corresponde con el planteo de B. Rivadavia o de Adolfo Hitler. Progresista de izquierda: cuál es tu proyecto de país? prohibir la elección popular y la democracia de masas? . Qué el congreso de la nación y los ministerios de ciencia y de educación estén en manos de universitarios?. Te ofrecemos que hagas lo que decís y que seas un revolucionario como Marx!!: OK, ponete la capucha y la ametralladora y no tomes ningún cargo del Estado burgués como si fuere tuyo (esos lugares se deben a los trabajadores y a los burgueses que los pagan...si si, el “plusvalor” extraído por el Estado. Conseguite un patrón al estilo pre nacional y medieval que te pague la autonomía). Es tuyo, supongo, el modelo de país que va de 1852 a 1914 o el de 1955 a 1973: militares y progresistas como ustedes matando “negros” y derogando constituciones y en este último período, para jugar a la autonomía. Defendamos la democracia de masas Tomas y pensemos que este pueblo es el que tenemos y que sus representantes deben ser tenidos en cuenta en la planificación de las políticas de Estado, te guste o no. Así ocurre si excepciones en el socialismo marxista y en el capitalismo, sea nacionalista (populista en tu opinión) o liberal.

Tomás dijo...

Contra las nociones de un renegado o, en su variante, de "un hombre de bien".
Estimado Aritz no queda más que el elogio como consideración primordial debido el tiempo y la molestia que te has tomado al participar en el intercambio de ideas con el compañero Laureano. Sin embargo has perfilado una posición que nada debe al debate en sí. No discutíamos sobre si la facultad debe organizarse con curso de ingreso, o si debe reclamarse más presupuesto para destinarlo a tal o cual área, o si los consejos directivos deben tener tal número mayor o menor de integrantes. El debate pasaba por discernir acerca de la actividad a desarrollar por el intelectual y la función protectora o no que la universidad cumple en este aspecto.
Es dado, espero que tu lectura haya sido profunda en este sentido, que mi posición es la de la defensa de la autonomía universitaria, que a pesar de una intensa desgracia para tus razonamientos existe, (explícame si no la existencia de cátedras marxistas o que los partidos de izquierda puedan ofrecer cursos dentro de las facultades). Tu razonamiento roza con la aceptación de, al igual que en el caso de Laureano, un renovado stalinismo según el cual todo, (y en este punto sos extremo porque pones al liberalismo al socialismo y a otro tipo de estados a la misma altura) queda supeditado a la órbita del estado; con lo cual, además, ofreces un argumento selectamente funcionalista.
No entiendo qué tenga que ver si soy pobre o no con el debate, mi discurso es contra tu argumento y no contra tu persona. Además no sé quién es ese Heguel de quien hablas, tal vez sea algún alemán que escribió contemporáneo de Hegel. Por último has citado muchos libros, los títulos los sabemos todos y es obvio que esta es tu condición, si hubieses leído a tu amigo Laclau lejos estarías de afirmar su pretendido marxismo, o es que también en este punto todo te da lo mismo?
lamento tu pesimismo teórico. Saludos. Tomás.

cumpa dijo...

Bien lo expresó el General el 26 de junio de 1946 en el inicio del período de sesiones del Congreso Nacional: "... democratizar la universidad (...) no bastando que sea autónoma (...) pues si la elección de autoridades se hace por y entre un círculo cerrado o entre una clase determinada, el sistema, lejos de ser democrático, resultará aristocrático, plutocrático, teocrático y, en términos generaes, oligárquico..."